Cuento de un delirio

Cinco minutos pensando en aquel dia. Siete minutos fumando hasta la colilla de un cigarrillo. Tres minutos pensando en ella, y quizás cuantos minutos arrepintiéndome de todo. No fue normal, lo sé. No era lo indicado, el siguiente paso a seguir, quizás. No era ella, ni yo, ni ambos conversando en el frío de la noche. Era todo una mentira, una imagen de un sueño pesado, de esos donde los personajes no están realmente ahí y el tiempo existe solo por antonomasia. Pero no quiero olvidarlo ni hoy, ni mañana, quiero retenerlo en la pupila como una imagen difuminada del pasado reciente que forma la silueta de lo que soy hoy. Una realidad infartante salta sobre mis latidos, y sigo pensando en el error.
Pasos calculados dentro de un plan maquiavélico, dentro de un contexto totalmente superficial, pero que no dejan de ser un caminar simple, a veces torpe. Después de todo los pasos sirven para avanzar, y sólo la dureza de las pisadas confirmarán con temor si la seguidilla de movimientos perdurarán o no en el duro cemento que se posó bajo mis viejos zapatos.
Si estás leyendo esto en algún lado, puedo decir con dura certeza que fue el mejor y más nítido sueño que he tenido en estos últimos meses. Y eso siempre está presente, como el reflejo de un espejo en un cuarto oscuro, tranquilo, borroso, implícito.










Felipe! Ha vuelto!
Saludos!
=)
mucho mucho mucho tiempor sin saber de usted sin pasar por aca
le dejo mis mas sentidos cariños....
pasare mas seguido...
besotes
luna lunera